¡Estamos felices! El equipazo de Calíope, nuestra musa pregunta de IA generativa que ayuda a escribir haciendo preguntas, acaba de ganar el premio Buenos Aires Diseña, que entrega el Ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad como un reconocimiento al “poder del diseño en sus múltiples expresiones”.
Calíope ganó en la categoría “Diseño, IA y tecnología digital”, que reconoce “proyectos que integran diseño y tecnologías emergentes para crear experiencias digitales, interactivas y conectadas, aportando soluciones innovadoras a los desafíos contemporáneos”. En esta categoría se valora “la innovación tecnológica con propósito, la usabilidad, la accesibilidad y la experiencia de usuario, el uso disruptivo y transformador a través de la tecnología en relación con las necesidades de las personas y los contextos, y la integración armónica entre diseño, tecnología y mercado”. Los jurados fueron Joan Cwaik, Mercedes Lara y Gabriel Lopatín.
El premio fue recibido por nuestra presidenta, Florentina Guaita, y nuestra directora ejecutiva, María Victoria Manoni, en nombre de todo el equipo de Calíope. Vale la pena destacarlo, tal como lo hicieron ellas en el escenario de la capilla del Centro Cultural Recoleta durante la premiación:
Agustina Meandri en diseño de interacción y experiencia de usuario
Estefanía Álvarez y Alejandro Biscione en gráfica y marca
Damian Calderon y Jorge Martinez en front end
David Coronel en back end, infraestructura y muchas cosas más
Clarisa Analía Vittoni y Florentina Guaita en lenguaje, diseño pedagógico y conversacional
Sebastián Adúriz en idea y diseño conceptual
Marcela Basch, Mariana Ferrarelli y una comunidad extendida de escritores, educadores, periodistas, filósofos e infancias que participaron en el co-diseño y pruebas durante casi dos años.
Calíope sigue viajando y creciendo gracias a todas estas personas
Así es, sigue creciendo, gracias a todas estas personas y también a Victoria. Desde su inicio como un experimento casi lúdico, Calíope se desarrolló a pulmón, sin financiamiento, completamente recostada sobre el trabajo voluntario de las personas nombradas y varias más. Por eso, nos alegra y nos enorgullece este reconocimiento. Llega justo en el momento en que nuestra musa ya dejó de ser un prototipo su versión educativa está siendo probada esta primavera por docentes y estudiantes de la escuela Martín Buber, en la ciudad de Buenos Aires. ¡Gracias por el reconocimiento!